San Roque. Ari Cambronero

San Roque es un barrio de la zona sur de Badalona. Se construyó en los años sesenta para realojar a los habitantes de los asentamientos de barracas del Somorrostro y Montjuic en Barcelona, que en su mayoría eran gitanos procedentes del sur de España.

Desde el principio San Roque fue una zona aislada, un gueto, sin servicios de ninguna clase, con grandes carencias urbanísticas y graves deficiencias en los edificios que se construyeron. A ello se sumaban profundos problemas de falta de integración de sus habitantes, analfabetismo, absentismo y fracaso escolar, desempleo, delincuencia y drogadicciones. A partir de los años noventa, se empezaron a instalar en el barrio extranjeros procedentes de Paquistán, Marruecos, China, América Latina y Rumanía, atraídos por el bajo precio de la vivienda. En la actualidad cohabitan en el barrio familias gitanas –que son mayoría- con personas de culturas, costumbres y religiones muy diversas. Esta situación genera problemas de convivencia, pero, a su vez, le da al barrio un carácter multicultural, que genera una atmósfera especial y muy característica.

Hace años se inició una profunda transformación urbanística del barrio, que ha mejorado las condiciones de vida de sus habitantes, pero no ha conseguido solucionar los problemas sociales existentes. San Roque sigue teniendo unas tasas de pobreza, analfabetismo, desempleo, absentismo y fracaso escolar inaceptables.

Este proyecto se estructura como un recorrido visual por el barrio en el que se van combinando imágenes de arquitectura -que ayudan al espectador a situarse en el entorno-, con detalles y retratos que evocan los signos de identidad más representativos del barrio y las problemáticas existentes. Se trata de un trabajo en color, porque el color está muy presente en San Roque, aporta información y ayuda a explicar las percepciones que he tenido mientras desarrollaba el proyecto: diversidad, contrastes, desorden, tensión, violencia contenida, alegría. Las imágenes de buzones, palomas pintadas y jaulas se repiten como leitmotiv a lo largo de la serie, porque me parecen una buena manera de explicar cómo es el barrio y cuáles son algunos de sus principales problemas. Así, los buzones describen el estado en el que se encuentran los interiores de los edificios, el incivismo, la multiculturalidad y la convivencia forzada de gentes de muy distintas procedencias en esos espacios; y las palomas pintadas y las jaulas –que están muy presentes en el barrio- evocan el aislamiento, la falta de perspectivas de futuro y el intentar aparentar una situación que no se corresponde con la realidad. Las plumas de las palomas siempre se vuelven grises, por mucho que se intenten pintar de colores chillones…

Curso Superior: Fotoperiodismo y Fotografía Social.

Febrero- Junio 2015.