Just in Time. Daniel Perea

120 horas en la cabina de un camión con Lazar. Prisas, tedio, aburrimiento, vicio, peleas telefónicas, insultos con los tu propio gremio, comida basura, videojuegos, duchas en gasolineras, llamadas a casa y, ante todo, triquiñuelas para evitar a la gendarmería. La vida del transportista es una vorágine de sensaciones y de demasiado tiempo en soledad.

 

Curso: Iniciación a la Fotografía

Enero 2017