Poderosas

Desde el CFD nos sumamos a la propuesta de M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs) para realizar una cobertura colaborativa del Paro nternacional de Mujeres. El Paro Internacional de Mujeres y la Vaga de totes es una llamada a la movilización por los derechos de las mujeres y contra la violencia machista que tuvo lugar el pasado 8 de marzo en más de 50 países.

M.A.F.I.A. invitó a una fotógrafa de cada ciudad para “parar y mirar juntas más allá de las distancias y geografías. Armar un álbum de imágenes que nos hermane en tiempo y espacio.”  Así nació el proyecto PODEROSAS.

Desde el CFD nos organizamos en grupo, queríamos tener la experiencia de la cobertura colectiva a escala local, estar en las calles con las compañeras construyendo una mirada común y múltiple. La noche del 8 de marzo, después de un día largo e intenso,  editamos juntas y envíamos la selección a M.A.F.I.A. y en una noche, M.A.F.I.A editó las fotografías que les llegaban de cada ciudad. El 9 de marzo se publicó la cobertura en esta plataforma web.

Las fotógrafas de Barcelona eramos: Izaskun Zabalza, Mayu Ruiz, Noelia Santillan, Lea Laugier, Marta Alegre, Pat Satzenn y Laura Segaz. El texto que sigue está escrito entre todas las que participamos. Ona Bros apoyaba en la edición.

Poderosas. Vídeo realizado por M.A.F.I.A .

 

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21:00h. Plaça de Sants. “La Nit ès Nostra. Fem-nos Fortes, Fem-ho Juntes”, bajo este lema comienza la marcha la noche previa al 8 de marzo. 1.500 mujeres, lesbianas y trans por las calles de Sants. Me siento una más entre todas. Las acciones, la poesía, el recuerdo de las que lucharon… ocupan parte del discurso y por momentos la piel se eriza con la fuerza “de totes”.

Capturar las imágenes de un sentimiento tan poderoso con la escasa luz de la noche resultaba difícil, sin embargo, no dejas de disparar a cada instante que te provoca una mirada cómplice, a cada movimiento o acción que muestra su fuerza, a cada grito que lucha por todas nosotras.

7:05h. Fabra i Puig. Era la primera vez que asistía a una acción de paro del tráfico. En el momento que se puso rojo el semáforo todas se desplegaron a lo largo de la Meridiana haciendo ver su pancarta a todos los pasajeros de los vehículos que se disponían a entrar a Barcelona por esta vía.

Aprendí que el momento idóneo de la fotografía son segundos en los que tienes que decidir qué priorizas y qué descartas en la imagen.

7:00h. Fabra i Puig. Apenas llegamos a uno de los puntos de intervención por el Paro Internacional de Mujeres, me percaté de esta riñonera, decidí fotografiarla porque en ella se repetían dos palabras muy importantes y a la vez muy opuestas. VIOLENCIA / HABLAMOS. Me pareció muy poderosa y sintética de cómo luchamos por nuestra igualdad para decidir sobre nuestro presente.

8:00h. Cielo nublado, se saludan y abrazan las mujeres que van llegando al punto de encuentro. ‘Yo me voy a pillar un café, ¿alguna quiere?’ ‘¿Sabéis si alguna más está en camino?’ ‘¿Dónde está la pancarta? ‘Aquí, aquí’. En los otros lugares dicen que empiezan a las 8h30, que igual son pocas pero se sienten fuertes. Me presento y explico para qué y dónde son las fotos que quiero hacer de la acción. Ninguna tiene problema en salir a cara descubierta (así que mucho más fácil, pienso agradecida).

Poco antes de la hora acordada, una veintena de mujeres se dirige decididas a Gran Via, a la altura de Campana La Magoria. De edades muy variadas, todas sonrientes y cómplices. El semáforo se pone en rojo y al grito de ‘Visca, Visca, la lluita feminista!’ las mujeres despliegan la pancarta y cortan los seis carriles, doble sentido, de una de las principales entradas a Barcelona.

 

8:00h. ‘Nosaltres parem’, se lee en la pancarta. Y si las mujeres paran se para todo, porque en ellas se sostienen tanto las precarias tareas productivas como las reproductivas – ésas importantes invisibilizadas. Cortando la carretera obligan a parar, con 15 minutos robados al frenético ritmo capitalista, y denuncian el patriarcado que oprime y asesina. 15 minutos que son una exhalación (pienso cuando acabo: no era tan fácil), donde todo pasa rápido y una querría tener ojos en la espalda y zancos en las piernas para correr a todos lados y capturarlo todo.

12:00h. Barrio de Poble Sec. Desde las 12.00 hasta las 12.30 las mujeres paran y bajar a la calle con la silla. Nos reunimos delante de la biblioteca. Estuvimos charlando, riendo e informado a los que se acercaban.

13:00h. Raval. Sabrina forma parte de un colectivo que lucha por los derechos y contra la violencia hacia las trabajadoras sexuales, Putas indignadas. Muy amablemente accedió a que le pudiéramos hacer unas fotos. Alzando su cartel con la frase “la violencia hacia las putas también es violencia machista”, un señor que pasaba comenzó a insultarle, la escena era un claro ejemplo de lo que nos quería contar Sabrina, la violencia se manifiesta en todas las esquinas. La desigualdad y la desprotección están presentes en todos los sectores.

14:00h. Raval. Lo primero que vivimos al llegar al vermouth convocado por las “Putas indignadas” fue a una persona que lanzaba gritos de odio. La dignidad se apodera de ella y con la cabeza en alto y el alma empoderada mantiene su sonrisa y le va dando largas. La rabia me invade y siento ganas de correr tras él… no sé muy bien para qué, sería inútil… tomo ejemplo de ella y hago caso omiso. La fotografiamos cuando cesan los gritos buscando el primer reconocimiento cómplice de su lucha.

Decidimos tomar un café antes de que comience la sesión vermouth. Algunas de nosotras nos levantamos temprano para cubrir los cortes en la ciudad y necesitábamos cafeína. Cuando regresamos la calle vibra con un ambiente distendido, la comida se reparte generosa entre los que asistimos. Una mujer con traje de geisha se molesta cuando hago una foto de contexto donde el foco era ella. Hablamos y me cuenta que los periodistas que cubrían el reportaje no respetaron su decisión de no salir y siguieron grabando. Borro la fotografía y le pido disculpas.

Otra mujer posa para nosotras haciendo gala de sus mejores perfiles, sonríe y juega con la cámara pero nos pide que no publiquemos sus fotos. A veces te puedes sentir una intrusa, incluso invasora ante tales encuentros. Es delicada la responsabilidad con que manejas la cámara ante colectivos sensibles. El respeto está por encima de todo y así debe ser. Decido dejar de fotografiar y sentarme con las compañeras, hablar con la gente, formar parte de ellas.

19:00h. En la Plaça de la Universitat se empieza a pedir movimiento. Miro a mi alrededor y leo “Sin putas no hay feminismo”, “Estibadoras indignadas”, “Estudiantes lliures y combatives”, “Yayoflautas contra los recortes”, “Menos dietas y más galletas”… Fotografío todo intentando conseguir una imagen completa del ambiente, pero de pronto un grupo de mujeres negras llama mi atención. Hablan en sus pancartas de esa doble discriminación por mujer y por negra, algunas serias, otras con sonrisa, todas con una presencia fuerte, imponente y digna. Creo que este grupo me atrae especialmente porque encarna un feminismo abierto e inclusivo, dentro del cual hay hueco para todo ese resto de causas que llenan la plaza. Lo dice bien una de sus pancartas: “Tu feminismo no es feminismo si no es interseccional”.

21:00h, Carrer de Pelai. La multiplicidad ya se ha hecho unidad. Todas estas personas, colores y mensajes diferentes son desde hace rato un solo cuerpo. Es un cuerpo con nombre de mujer y un sentimiento compartido de liberación, respeto y complicidad. Grita bastante “Visca, visca, visca, la lluita feminista!”, y su lema “La revolución imparable de las mujeres” no podría describir mejor el avance firme y vivo de la marcha. A su paso, varios escaparates lucen pintadas que son gritos luminosos imposibles de ignorar. Una mujer de mediana edad que camina en dirección contraria, al margen de la multitud, se detiene al leer en uno de ellos “La talla 36 m’apreta el clitoris” —tras el cristal, dos cuerpos femeninos publicitarios probablemente de esa talla— y se queda mirándolo largos segundos, como si quisiera darme el tiempo suficiente para conseguir un encuadre limpio. La mujer no sonríe, tal vez se debate entre considerarlo un inmaduro acto vandálico o una ingeniosa muestra de desafío a las absurdas exigencias de la moda. O ambas cosas. Sea como sea, no creo que olvide la frase pronto. Y yo tampoco.

 

 

LARA FEMLA

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